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Erik Merino, el viaje hacia el triatlón

Erik Merino Gobik

 

 

Triatlón, bonita palabra, el deporte de tres deportes -nadar, ciclar y correr. Un mundo al que Erik Merino entró vía bicicleta, vía BTT, para ser más exactos. De eso hace ya unos años.

 

“Recuerdo ese día con claridad. Era una época en la que corría la Copa Catalana en juveniles. No iba a todas, por eso, hacía carreras puntuales e incluso de resistencia por relevos” rememora de esos tiempos, y además con cariño: “Me lo pasaba bastante bien. Al principio me costó un poco, porque técnicamente no era muy bueno, pero con el tiempo mejoré. También competía en carretera, por lo que vi las dos variantes principales del ciclismo”.

 

Pero no fue suficiente: “Dentro de mí notaba que quería algo mas, en ciertas carreras me aburría...”.

 

E hizo un duatlón. ¿Por qué?

 

“Como el ciclismo no llenaba, me informé y vi que hacían un duatlón, cerca de mi casa, en Folgueroles -en los contrafuertes de Les Guilleries-. Disfruté mucho en la primera carrera a pie y en el tramo de ciclismo de montaña”.

 

No todo fue un camino de rosas: “Lo que se me quedó grabado fue el dolor de piernas y sufrimiento de la ultima carrera a pie. Sólo eran dos kilómetros, pero me parecieron una eternidad”.

 

Dolor y eternidad: palabras que asustan, pero enganchan y en triatlón generan adicción, había nacido un nuevo Erik Merino, en ruta hacia el triatlón: “Uno de los mejores clubes de Catalunya, el Club Natació Reus Ploms, se fijó en mi, y para la próxima carrera ya corría con ellos”.

 

Erik Merino ya era, y es, triatleta: “Es un deporte que se da bien y muy exigente. No sólo cuenta el físico, también la mente. De hecho, es el deporte de un día más duro del mundo. El hecho de sentirme bien en bici, de ver que puedo correr rápido y el desafío de la natación, todo ello lo vi como un reto muy atractivo”.

 

 

Erik Merino Gobik 

 

 

“Cada parte tiene su historia. Se entrenan de manera diferente y no de la misma manera que lo haría una persona que sólo practica una disciplina. La natación es un poco estresante, porque se mete mucha gente en un espacio reducido, y hay bastantes golpes. Todo el mundo quiere ir en la misma dirección, es como estar literalmente dentro de una lavadora. No puedes ganar la carrera nadando, pero la puedes perder...” comenta del tramo el agua.

 

“El ciclismo es el que, en cualquier distancia de triatlón, más tiempo implica y ello significa que es un buen tramo para intentar hacer diferencias y donde cada triatleta juega sus cartas -prosigue-. Sin embargo, en la carrera a pie es donde se decide todo. Las fuerzas que te queden tanto física como mentalmente, serán determinantes para obtener un buen resultado”.

 

La vida en torno al triatlón

 

Hoy el triatlón es su vida: “Me ha dado muchas alegrías y me ha enriquecido como persona. Cada día aprendes algo, he conocido gente maravillosa, algunos son como una familia para mí. En el futuro espero que me dé muchas alegrías, aunque también algunos golpes bajos, porque el deporte de élite es así”. 

 

Tierra, agua, aire... el triatlón además le conecta con la naturaleza, algo muy presente en su vida, siempre viviendo a mil metros de altitud, una cifra que no es baladí, porque supone “un estilo de vida diferente al resto de la sociedad. Te hace más fuerte e independiente. Como deportista ha sido algo básico, si no fuese por la naturaleza no haría lo que hago y sigo haciendo día a día. Cuando era un adolescente, algunos días bajaba hasta el colegio en bici. Eran diez kilómetros con más de 500m de desnivel, y después, vuelta a casa con la mochila llena de libros”.

 

Entonces, sin saberlo, “ya estaba entrenando”.

 

 

Erik Merino Gobik

 

 

“Además he tenido la suerte de tener unos padres a los que siempre les a gustado viajar. He estado en mas de trece países y viviendo en Estados Unidos, donde estudié un año. Es un tesoro de experiencia ver otras culturas, lugares y personas. Te da mucha visión y te curte mucho” concluye.

 

Fruto de esta inercia un día se cruzó con Gobik: “Estaba buscando un nuevo colaborador para mis equiparaciones y un amigo que tiene una tienda de bicis llevaba ropa de Gobik. En ese momento, no la conocía, pero me quede impresionado por sus diseños. Me puse en contacto con ellos y la relación surgió rápido”.

 

“Sus productos son de lo mejor que he probado nunca -afirma-. En ciclismo son los que marcan la pauta en el actual mercado, con unos diseños muy atractivos y una buena relación calidad-precio”.

Y no es sencillo porque “soy muy exigente con la ropa que llevo. Con el paso de los meses hago muchos kilómetros, le meto mucha caña al material y estoy muy satisfecho con sus prestaciones”.

 

El futuro inmediato pasa por seguir mejorando las prendas de triatlón “porque tener una prenda que sirva para tres disciplinas resulta un poco complicado. No obstante, la base es buena”.

Erik Merino, su mundo y sus compañeros de viaje, mira confiado el futuro y sólo pide “salud, nada más, si eso esta bien, el resto vendrá solo”.

  

 

Texto: El Cuaderno de JoanSeguidor