Shop My Account

La llama de Julien Absalon sigue viva

Julien Absalon Gobik

 

“Quiero que la gente se acerque a mí y me digan: te conozco, te vi ganar un oro olímpico, te vi ser campeón del mundo... ¿me firmas un autógrafo?”

Julien Absalon dejó la competición, pero saborea los rescoldos humeantes de su éxito, reciente en el tiempo. No hace tanto que dijo basta, no ha pasado mucho de su punto y final como uno de los mejores biker de siempre.

Su bagaje es enorme y ahora, trazada esa línea, llega el momento de gestionar un legado tremendo.

 

  

“No quería dejar la competición en medio de la temporada, pero la vida te depara sorpresas y las cosas no salen como esperas. Tenía problemas de alergia que me dejaban seco y decidí parar” afirma sobre su retirada durante la campaña 2018.

La alergia, esos problemas de salud que minan el estado físico y el moral, le sacó de competir, pero también porque en su fuero interno emergía un alma de mánager. Él, uno de los mejores de la historia, quería su equipo, sacar su propio proyecto, y qué mejor hacerlo con tantas victorias y buenos momentos cercanos en la retina del aficionado.

 

Y así creó Absolute-Abasalon, el equipo de cross country, que se apellida con un nombre cuya sola pronunciación evoca lo mejor de una disciplina que tiene poco más de treinta años de historia.

 

 

Julien Absalon Gobik 

 

El sueño olímpico del Absolute Abasalon

 

El Absolute Absalon surgió hace un año escaso, con el propio Julien y el campeón francés sub 23 Neïlo Ganier-Perrin en plantilla. En su segunda temporada el radar se amplió, con más corredores, y sobre todo un objetivo: contribuir al crecimiento de jóvenes promesas con dos ciudades y fechas en el horizonte: Tokio 2020 y París 2024.

 

Cuatro nombres que conviene recordar -Jordan Sarrou, Thomas Bonnet, Axel Zingle y Mathis Azzaro-, cuatro nombres que se estrenaron no hace mucho en Banyoles, la catedral del BTT, en una jornada que se conoció in situ la nueva equipación del equipo.

Los cuatro jóvenes bikers vistieron la ropa Gobik como plasmación del acuerdo entre biker y marca para colaborar y crecer en los años que han de venir.

 

“Vi algunos riders españoles vestidos con su ropa y me interesé al ver su calidad. El año pasado durante la Sea Otter en Girona me acerqué a su stand y decidimos empezar a trabajar juntos” recuerda Absalon, quien define Gobik en tres palabras: “calidad, elegancia y diseño”.

 

Trabajar con un equipo que destila talento, que levanta tantas expectativas mejorará sin duda las prestaciones de la ropa en la búsqueda de esa complicada alquimia que es sacar el mejor rendimiento de piezas que tengan el diseño más atractivo.

Imagen y rendimiento, dos elementos que Julien Absalon tiene claros como piezas que den solidez a su proyecto y largo recorrido a sus sueños, porque como él se define “soy soñador e hiperactivo” y ahora tiene entre manos algo que colma sus pretensiones.

 

 

Julien Absalon Gobik 

 

 

 

El amor olímpico

 

Fuera de los circuitos, ver el palmarés de Julién Absalon le entronca con los grandes de todos los tiempos. En resumidas cuentas, pone sobre la mesa dos títulos de campeón olímpico, Atenas y Pekín en una pinza de cuatro años en los que nunca dejó de vestir el mailot arcoíris

Lo ha sido todo, campeón del mundo desde juveniles, pasando por sub 23 y llegando a los cinco entorchados mundiales en la máxima categoría. Su pasión por la montaña y la competición la resume fácil: “Soy muy decidido y un auténtico killer cuando me pongo un dorsal, pero muy exigente en los entrenamientos”.

 

Un círculo virtuoso, una actitud de vida que ahora prolonga a sus chicos, a quienes les transmite ese amor por el BTT, pero también por los Juegos Olímpicos, “el auténtico motor de mi vida” repite.

Porque en la mente de Julien pasan como en círculo las imágenes de Atenas y Pekín, aquellas jornadas de todo o nada en las que “llegué a salir de mí mismo por el sufrimiento que tuve que superar para conseguir batir a mis rivales” recuerda. Rivales ilustres, como José Antonio Hermida en el circuito heleno, o Jean Christophe Péraud en la olimpiada china, en el gran día de Orbea que situó sus dos bikers franceses con el oro y la plata colgadas de su cuello.

 

“Mi carrera ha sido inusitadamente larga, algo que no es lo normal, pero estoy muy feliz, he alcanzando logros que siguen vigentes” afirma sin rubor y convencido que ese acerbo tiene puntos suspensivos que conducen a su Absolute Absalon.

 

 

 

 

Texto: El cuaderno de Joan Seguidor

Fotos: Paul Foulonneau (3SO L'AGENCE)