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Caja Rural: el maillot que recoge más de 30 años de ciclismo

Desde Mathew Hermans y Marino Lejarreta a Barbero, Mas, Pardilla y Rosón, entre otros muchos, el Caja Rural es un libro cuyas páginas son espejo para tres décadas de tradición y legado del ciclismo español

 

 

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Victoria C.R.E. Vuelta a España, 1989

 

 

 

Para saber de Caja Rural en el ciclismo, sus colores, sus hazañas, cabría irse treinta años atrás.

 

Año 1987: un año clave para el ciclismo español que crece. La emergente figura de Pedro Delgado no es la única que se pone sobre el planea ciclista. También hay un ciclista, un junco, humilde pero resistente, un ciclista de Bérriz, Vizcaya, llamado Marino Lejarreta.

Marino Lejarreta es el líder de ese primer Caja Rural. En él confluyen valores que todavía hoy despiertan ternura entre los aficionados, sean de la edad que sean. Marino, en ese 1987, correría por primera vez las tres grandes vueltas en la misma temporada.

Fue pocos días de iniciarse la Vuelta, entonces en abril, cuando se concretó la entrada de Caja Rural en el patrocinio del equipo, antes de azul Orbea, en lo sucesivo de verde, por un importe de cincuenta millones de pesetas.

Marino paseó esa inversión por las tres grandes de un tirón, y eso que entonces, se concentraban entre abril y julio. Aquello fue un poco aventura, pero resultó, pues lo repetiría varias veces en los años siguientes. El vizcaíno acabaría de forma discreta la Vuelta, pero sería cuarto en el Giro, cerca del podio que cerró Erik Breukink, y décimo en el Tour.

 

 

 

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Marino Lejarreta 

 

 

El Caja Rural de Marino y Mathew Hermans

 

Marino no sólo empezó la colección de grandes vueltas, también incrementaba su caché con carreras como San Sebastián, Burgos, Volta a Catalunya y emblemas de su tiempo como Arrate y Urkiola.

 

Pero Caja Rural no fue en exclusiva Marino Lejarreta. Esos 50 kilos de los de antes, tuvieron un retorno importante, sin duda, y a muy corto plazo, porque de verde esprintaba un velocista neerlandés, de nombre Mathew Hermans, quien se anotaba seis etapas, nada menos que seis, en la ronda española, en la Vuelta 88, la que pasaría a la historia por ser la de Sean Kelly.

La geografía del triunfo de Hermans comprendía nada menos que Badajoz, Valladolid, León, Santander, Albacete y Madrid. Eso fue una vuelta dentro de la Vuelta a España.

 

 

 

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Matthew Hermans

 

 

 

Las raíces del primer Caja Rural

 

Ese primer Caja Rural fue efímero, dos años, pero bebió en la fuente de la leyenda. Anteriormente a ser verde, el equipo era el Orbea, el de los ochenta, el bloque que arrancó de la mano del propio Txomin Perurena con aquel primer maillot que llamaron Orbea “cebra”, por las franjas horizontales que vistieron.

 

En el seno de ese equipo se inscribe la Vuelta a España, la primera, de Perico Delgado, esa que sentenció en el falso llano de Navacerrada y las nieblas de la Sierra. En ese mismo equipo entraría, un año después, Marino Lejarreta, para ser el faro del renombrado Seat-Orbea, y Peio Ruiz Cabestany, ganador de una etapa en el Tour.

 

 

 

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Antonio Piedra

 

 

 

Caja Rural, casi quince años después

 

Que en el 89 Caja Rural saliera del pelotón profesional, no significó que a los pocos años, en el 95, el equipo surgiera desde abajo, desde el campo amateur para rehacer el camino hacia el máximo nivel.

 

En 2005, Caja Rural volvía al pelotón profesional de mano del Kaiku y cinco años después el camino desembocaba de nuevo en el profesionalismo. Se completaba entonces una apuesta entera, de abajo arriba: desde escuelas al nivel más alto.

Una estructura completa por la que han pasado grandes nombres, dejando el verde alto, muy arriba, a veces tocando el cielo mismo desde las aguas de los Lagos de Covadonga, en el gran día de Antonio Piedra por el anfiteatro astur.

El estadio de Covadonga, un verde intenso como esa camiseta que el sevillano puso en el podio más preciado de la Vuelta, carrera donde Caja Rural es parte perenne del paisaje.

 

 

 

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Vuelta a España 2012

 

 

 

El nuevo maillot de Caja Rural

 

En 2019, como en 1987, Caja Rural sigue siendo el verde del pelotón, verde de lucha infatigable y compromiso con la parroquia que se aposta, uniformada, en las cunetas. Verde que Gobik recoge y actualiza con sus patrones. Signos que se ven de lejos, que marcan.

 

“Lo hemos afrontado el máximo respeto hacia lo que consideramos un auténtico legado deportivo” afirman Alberto García, CEO de la marca, y Raquel Martínez, una de las reponsables de desarrollo de producto.

“La prenda es la pieza que aglutina todos los significados que han ido añadíéndose con el paso de los años: esfuerzo, entrega y pasión de multitud de ciclistas y profesionales” añaden.

Y no ha sido sencillo, aunque se haya logrado “aunar nuestros rasgos de marca con un diseño tan asentado como éste; resumiendo, hemos logrado que cualquier aficionado del Caja Rural siga viéndose reflejado en el maillot, pero que también el usuario habitual de Gobik reconozca nuestra identidad creativa”.

 

David Arroyo, Amets Txurruka, David de la Cruz, Carlos Barbero, Peio Bilbao, Jaime Rosón y Lluis Mas, entre otros vistieron esa prenda que “en estos 30 años ha emocionado a miles de aficionados. Desde Gobik hemos pretendido interpretarla y enriquecerla bajo nuestros propios criterios funcionales y estéticos” concluyen.

 

Es resultado es en definitiva la humilde aportación de Gobik a la historia del Caja Rural - Seguros RGA, una aportación que veremos por medio mundo.

 

 

 

Caja Rural Seguros RGA kit 2019 by Gobik

 

 

 

 

Texto: El cuaderno de Joan Seguidor

Fotos: cortesía del equipo Caja Rural - Seguros RGA