DIEGO PABLO SEVILLA, UNA VIDA APRENDIDA SOBRE LA BICICLETA

Hay una cosa en el Diego Pablo Sevilla que está presente desde los cinco años, una cosa que cada vez vemos más por la calle, por las carreteras, un elemento para la felicidad y amplitud de miras, un artilugio que está entre los grandes inventos de la humanidad.

Hablamos de la bicicleta, pero hablemos de ciclismo.

Cuando a esa tierna edad, Diego Pablo empezó a montar en bicicleta, un mundo de sensaciones se abría ante un chavalillo que le encontró el gusto a esta curiosa máquina que exige equilibrio y voluntad a partes iguales.

Su primo Carlos le sacó de su pueblo, San Martín de la Vega, para descubrir un universo que en bicicleta es lo grande que tú quieras que sea. De ahí, de la pasión, del hobby de los veranos y fines de semana, a la Agrupación Ciclista San Martín de la Vega.

“Desde niño siempre he sido muy competitivo, desde entonces la bicicleta se me ha dado bien” nos cuenta Diego en su camino inverso: de ganarlo casi todo a convivir con la recurrente derrota.

“Mis primeros años fueron muy buenos, sólo perdía alguna carrera cuando competía en el primer año de alguna categoría, pero el paso del tiempo te va situando en tu sitio, la competencia crece y las victorias cada vez se alternan con más derrotas. Es un camino que también tienes que aprender” continúa Diego con un aire de bien asimilada resignación.

Porque como dijeron algunos grandes: “En la vida se pierde muchas más veces que se gana”.

Todos los ciclismos posibles

Diego Pablo Sevilla es hoy un mozalbete de 23 años, metro setenta y pico y sesenta y cuatro kilos de peso. Un ciclista a tiempo completo que ha pasado por varios ciclismos hasta convertirse en el deportista más fiel de la historia de la Fundación Alberto Contador.

Probó y ganó en BTT, hizo lo mismo en ciclocross y ahora se dedica a la carretera.

“El BTT significa el inicio de mi carrera como ciclista, es posiblemente la disciplina que más haya disfrutado, quizá porque no tenía la exigencia de la actualidad. Siempre acabo volviendo a las ruedas gordas cuando la temporada de carretera lo permite. Me va perfecto para desconectar” nos precisa.

Y prosigue con el ciclocross: “Es una modalidad intensa, de diversión pura y dura. Me encantaba ir al norte a competir. El primer año sufrí lo suyo para adaptarme, pero cuando le pillas el truco es una gozada”.

En 2014 Diego Pablo fue al mundial de ciclocross como juvenil, meses después iría con la selección de carretera a Ponferrada. Dos mundiales en ocho meses y de cosas diametralmente distintas, porque la carretera “es el sustento y la modalidad que me da estabilidad”.

Un oficio, vamos, “donde todo está controlado, medido y la estrategia, marcada” concreta, si bien admite que “todo lo que sea bicicleta me gusta”.

Siempre en la Fundación Alberto Contador

“Soy un corredor completo, que se defiende bien en subidas no muy largas y tiene buen sprint en grupos pequeños”

Diego Pablo Sevilla está desde el minuto uno en la Fundación Alberto Contador. “Estoy desde juveniles con ellos. Me siento importante en este grupo, aunque no tenga el rol de líder. Son siete años aquí y me siento plenamente identificado con el proyecto y sus objetivos”.

En la Fundación Alberto Contador Diego ha empezado a utilizar la ropa de Gobik este año: “Conocía la marca de verla a otros ciclistas, pero no la he probado hasta que no ha entrado en la Fundación. Desde fuera la percibía bonita y de calidad, ahora la utilizamos en el equipo”.

“Estoy encantado con ella -continúa-. Para mí la calidad de la prenda se juega en los días complicados, de frío y agua. Recuerdo una de las etapas de la Vuelta a Turquía que salió con mucha lluvia y algo de frío. Elegí las prendas de salida y cuando acabé la etapa, mi camiseta interior estaba algo húmeda de mi sudor, pero nada más”.

“Ahí, en los días duros, es donde la ropa se la juega” concluye.

El futuro inmediato y lejano

Con 23 años tiene toda la vida por delante, a modo inmediato el Giro de Sicilia, con el equipo, más adelante, cuando el ciclismo profesional pase a otro estadio, querrá sacar provecho de su grado superior en técnico de animación en actividades deportivas.

Y podrá ponerse al frente de clases de cycling indoor poniendo en valor todo lo vivido por este camino de puntos suspensivo que un día empezó sobre una bicicleta, el día que su primo le dijo de salir a dar una vuelta.

 

Texto: El cuaderno de Joan Seguidor