ISMAEL VENTURA DESDE DENTRO DE LA RIOJA BIKE RACE

No es el resultado, es la motivación de seguir viéndome en carrera

6 ediciones de La Rioja Bike Race y 5 participaciones por mi parte. Si comparo con el pasado, con mi 3ª posición final de 2014, por ejemplo, o con la victoria de etapa de ese año y podio en otras jornadas, la 8ª plaza final de este 2019 puede parecer poco. Pero es mucho. Con una vida en el día a día mucho más cercana a la de los cientos de aficionados que han llenado la parrilla de salida que no a los bikers profesionales con los que tenía el lujo de poder rodar en carrera, verte metido en las posiciones delanteras es un auténtico placer.

 Es cierto que no llegaba con la preparación más profesional, pero sí con la mejor que podía hacer con mi vida actual. Comparado con los años en los que la competición era mi prioridad diaria, me plantaba en la línea de salida de La Rioja Bike Race con menos kilómetros, menos horas de bicicleta, menos apoyo externo pero con la misma ilusión y las mismas ganas de darlo todo. Y, eso sí, con un plus de relajación y tranquilidad que ayuda, y mucho, a disfrutar de una carrera en todos los aspectos y pase lo que pase en meta.

Los recorridos rápidos y la primavera (y sus alergias típicas) no jugaban a mi favor, como ya sabía por lo vivido el año anterior cuando participé dentro del equipo Compex. Pero también había senderos y un día más de carrera que me podían ayudar. Una cosa por la otra.

 Desde el primer día ya vi que podía ser una buena carrera. La explosiva y loca primera jornada, a casi 33 km/h de media me permitió ver que podía rodar a la estela de los mejores bikers de esta edición, aunque en esa delgada línea que separa el ser cola de león o cabeza de ratón. Siempre he preferido lo primero. Esa fiesta del ácido láctico en la que se convirtió la etapa de poco más de 30 minutos me dejó a las puertas del top-10. Pero lo mejor estaba por venir.

 La siguiente etapa era la primera del bloque de 2 días duros de La Rioja Bike Race. Fue el día que realmente fallé. La subida dura se me atragantó y me tocó ir a contrapie todo la jornada para acabar en una gran 8ª plaza, pero cediendo demasiado tiempo. Eso sí, al día siguiente me saqué la espina.

Gobik en el pelotón

Poder meterte en el grupo de cabeza durante la mayor parte del día es un lujo. Compartir carrera con los cracks del MTB actual, además equipados todos con Gobik como Dascalu, Coloma o Ever Alejandro Gómez ayuda, y mucho, a mantener la motivación.

 Ese día jugué para hacer 3º en la etapa, pero el sprint no es mi fuerte y se me escapó un podio que hubiese sido la guinda perfecta a mi participación. El último día, en otra jornada muy muy rápida, me tocó entrar en modo defensivo y no perder lo logrado, confirmando mi 8ª plaza final en la prueba. ¡Más que contento!

El maillot Ismael Ventura 2019 se acerca

Toda esa presión que me he quitado en las carreras se ha trasladado ahora a… ¡el diseño de mi maillot 2019!

La original apuesta de 2018 funcionó y gustó mucho más de lo que podía imaginar. Así que ya he perdido unas cuantas horas de entrenamientos estrujando los sesos para dar vida al maillot Gobik Ventura 2.0. Eso sí que es presión y no un sprint por un podio.

 En la próxima Sea Otter Europe tendréis el resultado. Sin presión. :)