JORDAN SARROU, EL MOSQUETERO DE ABSALON

“La Copa del Mundo es uno de mis principales objetivos. No es sencillo, implica trabajar duro para estar lo más arriba posible, pero aquí tenemos las carreras más importantes junto a unos Juegos Olímpicos y el mundial. Te mides a los mejores bikers del mundo y un buen resultado sabe muy bien”

Así describe Jordan Sarrou sus sensaciones sobre esta Copa del Mundo de BTT, lanzada, está en plena actividad, tras la locura de Nove Mesto, el lugar de las masas para la modalidad de las ruedas gordas.

“Es increíble su atmósfera, una masa de gente entregada al biker como en ningún otro sitio” asegura sobre la meca checa.

Nove Mesto es una pequeña localidad checa, no muy lejos de la capital Praga, al sureste de ella. Nove Mesto es un sitio montañoso y privilegiado para los deportes de invierno y el BTT.

No muy diferente de Lyon, la puerta de los Alpes, por donde vive Jordan Sarrou. Por las laderas que rodean la gran ciudad trepa este biker desde los ocho años. Arriba y abajo, compitiendo desde pequeño con su primo en los primeros años. En este camino ha tenido el acierto de no descuidar los estudios.

 Este ciclista de metro ochenta y menos de setenta kilos, es una de las perlas que Julian Absalon ha recalado para su equipo para prolongar el amor del mejor biker de siempre por los Juegos Olimpicos.

Con él corren Thomas Bonnet, Axel Zingle y Mathis Azzaro y Tokio 2020 es su gran objetivo, a corto plazo, París para el siguiente la siguiente olimpiada. Con Julien crece a la sombra y el consejo de unos de los más grandes de la historia. Gobik viste el equipo del astro surgido de los Vosgos.

“Cada detalle cuenta en este nivel. El trabajo duro resulta mejor si tienes en cuenta cualquier ganancia, por pequeña que sea. Llevar prendas de calidad claro que ayuda. Son piezas diseñadas para la comodidad del biker y eso es lo que valoro de Gobik, el equilibrio entre confort y prestaciones en la alta competición”.

Amor por la mejor competición

Pero la temporada regular es ahora la Copa del Mundo, es lo que ocupa y el lugar donde ganarse la plaza para la capital nipona, que en un año escaso acogerá la gran carrera.

La Copa del Mundo ya ha vivido tres mangas, y ahora entra en el cogollo del calendario, visitando Fort William, en Gran Bretaña, y Leogang, en Austra. El mes de julio la competición viaja a Vallnord, Andorra, un sitio que trae buenos recuerdos a Jordan.

“Aquí hace dos años pude ser tercero. Fue mi primer podio en la Copa del Mundo, una de esas cosas que no olvidas nunca, porque además el sitio es perfecto para el BTT y mucha gente que me quiere estuvo viéndome”

Tercero ha sido un par de veces, esa de Andorra y otra en Albstadt este año. “Fui tercero, pero por poco, pues entré mano a mano con el segundo en ambas ocasiones” precisa.

Si Nove Mesto es la locura de gente, si Vallnord le trae grandes recuerdos, hay un sitio mágico para las ruedas gordas “Mont Saint Anne, en Canadá, es tremendo, ofrece una pista buenísima y el público vive para el biker”. 

Su palmarés es brillante con el equipo de relevos francés, tres veces campeón del mundo. La suya es una historia que explica la profundidad de armario del BTT galo.

 

Texto: El cuaderno de Joan Seguidor

Fotos: Paul Foulonneau (3SO L'AGENCE)