LA LLAMA DE JULIEN ABSALON SIGUE VIVA

“Quiero que la gente se acerque a mí y me digan: te conozco, te vi ganar un oro olímpico, te vi ser campeón del mundo... ¿me firmas un autógrafo?”

Julien Absalon dejó la competición, pero saborea los rescoldos humeantes de su éxito, reciente en el tiempo. No hace tanto que dijo basta, no ha pasado mucho de su punto y final como uno de los mejores biker de siempre.

Su bagaje es enorme y ahora, trazada esa línea, llega el momento de gestionar un legado tremendo.

“No quería dejar la competición en medio de la temporada, pero la vida te depara sorpresas y las cosas no salen como esperas. Tenía problemas de alergia que me dejaban seco y decidí parar” afirma sobre su retirada durante la campaña 2018.

La alergia, esos problemas de salud que minan el estado físico y el moral, le sacó de competir, pero también porque en su fuero interno emergía un alma de mánager. Él, uno de los mejores de la historia, quería su equipo, sacar su propio proyecto, y qué mejor hacerlo con tantas victorias y buenos momentos cercanos en la retina del aficionado.

 Y así creó Absolute-Abasalon, el equipo de cross country, que se apellida con un nombre cuya sola pronunciación evoca lo mejor de una disciplina que tiene poco más de treinta años de historia.