PABLO RODRÍGUEZ GUEDE, EL BIKER QUE NO SE PONE TECHO

Dice Pablo Rodríguez que la bicicleta se cruzó en su camino a los once años. Él es orensano, de Maceda, la localidad que se ha hecho famosa por sacar talento a espuertas a raíz de la implantación de una escuela de ciclismo apadrinada por José Antonio Hermida.

 Maceda, un pueblo pequeño, familiar, en el que todos van en bicicleta a todos sitios, sobre todo si eres niño y tienes ganas de emoción en tu vida. Pablo vivía apegado a su bicicleta, enganchado a ella, para ir al colegio, para ir a los partidillos de fútbol, para comprar el pan...

El día que José Antonio Hermida logró la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas, hace quince años ya, Pablo tenía once primaveras y la bicicleta entró en su vida, no sólo para moverse y como divertimento: pasó a formar parte de su rutina, un trabajo diario, una historia intima que hoy sigue generando párrafos e historia de pasión.

“Soy un corredor profesional de BTT, apasionado del deporte y de la montaña. Como más la disfruto es con la BTT, disciplina en la que llevo compitiendo desde los once años y, paso a paso, llegué hasta ser corredor profesional en la Copa del Mundo” se presenta.

 

Todo empezó en Nove Mesto

Y creció hasta su primer podio internacional en 2011. Fue en Nove Mesto, que no es un lugar cualquiera en el BTT mundial: es el sitio, el lugar de la pasión por las ruedas gordas y sus héroes.

En el corazón checo reside el sitio más especial del BTT mundial, claro y meridiano. La manga de la Copa del Mundo que se celebra en su revirada escena enamora a cualquiera: “Actualmente uno de los sitios más especiales del BTT mundial es la Copa del Mundo de Nove Mesto, es la que más espectadores reúne y el ambiente vivido ese fin de semana es espectacular”

Es Nove Mesto, es la cima del BTT y es la Copa del Mundo, “carreras con las que realmente me siento identificado como corredor y donde consigo sacar el máximo de mí”, admite.

Y mirando atrás en esta competición encuentra grandes recuerdos como la victoria de Sub23 en manga de Albstadt o el tercer puesto en Andorra.

“Ese fue mi primer podio en el año de mi estreno como élite -prosigue-. Aquel día ganó mi ídolo de la infancia, Julien Absalon, y era la última prueba de José Antonio Hermida, todo un referente para mí. En esas circunstancias, tengo mucho cariño a aquella jornada, un día muy especial”

Su paso por la Copa del Mundo le deja varios podios como sub 23 más una victoria en la Copa del Mundo de Albstadt. Además en 2015 fue segundo en la general final. El podio de Andorra, tercero en 2016, y varios top ten es lo más destacado como élite. Eso y su decimosegunda plaza en la general de 2017.

La aventura en el Primaflor-Mondraker

El otoño pasado se supo que Pablo Rodríguez se iba al Primaflor-Mondraker, una apuesta que le ha cruzado en el camino de Gobik, la marca que viste el equipo desde el minuto uno de su creación.

“Vestir ropa de calidad a diario en nuestros entrenamientos facilita mucho las cosas y evita también lesiones -afirma Pablo sobre la marca-. Hacemos muchas horas sobre el sillín, la comodidad, aerodinámica... yo que vivo en una zona de mucho contraste de temperatura utilizo mucha variedad de ropa, necesito ir abrigado en invierno y muy ligero en verano. Con Gobik consigo todo esto”.

Ahora piensa en clave Copa del Mundo: “Quiero volver a rendir al nivel de los mejores, meterme en el top 10 y soñar con los podios, este mismo año en la de Nove Mesto pude llegar desde muy atrás y pelear en el top 10”. 

“Tened por seguro que lucharé en la próximas” concluye este biker que no se pone techo llamado Pablo Rodríguez Guede.

Texto: El cuaderno de Joan Seguidor

Fotos: Stéphan Da Silva