Si Girona es el corazón del ciclismo europeo, entonces Velodrom Odeon es su ritmo más fresco y vibrante. Lo que antes fue un teatro olvidado en el casco antiguo de la ciudad ha renacido como un santuario moderno para ciclistas. Un espacio donde la historia y la pasión se encuentran con el diseño, la cultura y la comunidad. Y en el centro de todo, Gobik. No como un recién llegado, sino como una marca con raíces profundas en este recorrido.
Gobik ha sido parte de la historia de Velodrom desde el principio. Desde aquellos primeros días como una pequeña tienda boutique de bicicletas en Barcelona hasta lo que hoy es, sin duda, uno de los espacios ciclistas más espectaculares del mundo. Gobik creyó en Velodrom cuando aún estaba creciendo y buscando su voz.
Hoy, esa colaboración se vuelve aún más visible. Dentro de Velodrom Odeon, Gobik cuenta con un espacio dedicado. Un rincón donde ciclistas de todo el mundo pueden experimentar nuestras prendas en persona, justo en el corazón de uno de los destinos más icónicos del ciclismo.
Pero este pasado sábado trató de mucho más que presencia. Se trató de reunir a todos. Gobik y Velodrom organizaron un evento especial que reunió a ciclistas locales, amigos de la marca y a un invitado muy especial: Alejandro Valverde.

Lluvia, sol y una leyenda
El día comenzó con lluvia intensa. Una de esas mañanas en las que te preguntas si vale la pena salir a rodar. Pero cuando Alejandro Valverde llegó a Odeon con una sonrisa tranquila y se caló los pedales, todo cambió. No se cancela una salida cuando un campeón del mundo lidera la ruta.
Unos 50 ciclistas se reunieron. Entre ellos, miembros del Gobik Factory Team, ciclistas locales y seguidores del mismísimo Bala. Todos se agruparon en la entrada del Odeon con los chubasqueros cerrados hasta arriba y una energía innegable, listos para disfrutar del día sin importar el clima.
La ruta atravesó algunas de las carreteras más queridas de Girona. Los primeros kilómetros fueron pasados por agua. Las caras salpicadas de barro y lluvia, pero el grupo no se detuvo. Y entonces, como si estuviera planeado, el sol rompió entre las nubes. Las carreteras se secaron, las chaquetas desaparecieron, y las sonrisas regresaron. La ruta terminó como lo hacen las mejores: con un sentimiento de logro compartido, todo junto a una de las leyendas vivas del ciclismo.

Para cerrar la jornada, los asistentes disfrutaron de un podcast en directo y exclusivo con Valverde.
Rodando juntos bajo la lluvia, compartiendo mesa y escuchando historias de una leyenda, no solo dejamos nuestra huella. Celebramos una conexión que ya forma parte del tejido de Girona.
Y ahora, con un espacio permanente dentro de Velodrom Odeon, esa conexión no hará más que crecer.