¿Qué sucede cuando parte de tu comunidad vive en un lugar en el que no existe el frío? De esta pregunta nace la colección INTERLUDE.
En Europa, llegado septiembre, empezamos a dejar el verano atrás y a pensar en mangas largas, camisetas térmicas, chaquetas y en protegernos del frío. Sin embargo, el cambio de estación no se vive igual en todas las latitudes.
En Asia, no existe el concepto “cambio de temporada” y fue ahí donde nos preguntamos si hacía falta que una colección tuviera que pertenecer a una única estación, o si podíamos lanzar una nueva colección que combinara la llegada del invierno con prendas de manga corta para llegar a todo el mundo.

MAKING OF: DE LA IDEA A LA EXPERIENCIA
Para dar vida a la campaña de INTERLUDE, empezamos buscando dos lugares y comunidades que representaran precisamente aquello que queríamos cuestionar: la idea de que el ciclismo debe seguir un mismo calendario en todo el mundo.
La elección fue casi natural. Düsseldorf, en Alemania, representaba la llegada de los meses fríos en Europa, mientras que Jakarta, en Indonesia, nos llevaba a un contexto completamente diferente, marcado por el calor y la ausencia de un invierno como lo conocemos en Europa.
Desde el principio tuvimos claro que INTERLUDE no podía ser simplemente un shooting en dos localizaciones. Si la colección hablaba de conectar realidades diferentes, la campaña también tenía que hacerlo.
En lugar de crear una producción tradicional, decidimos convertir el lanzamiento en una experiencia compartida. Organizamos dos eventos simultáneos, uno en Düsseldorf y otro en Jakarta, conectando a ambas comunidades a través de una misma idea: descubrir cómo se vive el ciclismo al otro lado del mundo.
La colección era el punto de partida, pero la experiencia iba mucho más allá de la ropa. Cada comunidad tuvo la oportunidad de acercarse a la cultura de la otra a través de la gastronomía y otros elementos que trasladaban parte de la identidad de un destino al otro.

En Düsseldorf, una ventana a Jakarta. En Jakarta, una ventana a Düsseldorf.
Así, lo que comenzó como una reflexión sobre las temporadas terminó convirtiéndose en un encuentro entre comunidades separadas por miles de kilómetros. INTERLUDE dejó de ser únicamente una colección o una campaña para convertirse en un punto de conexión entre diferentes formas de entender y vivir el ciclismo.
Porque, aunque cambien los lugares, el clima o la cultura, hay algo que permanece: las ganas de montar en bicicleta y compartir el camino.