Cycling Getaway: Capítulo 9, Gran Canaria

Cycling Getaway: Capítulo 9, Gran Canaria

Una isla volcánica en el Atlántico, donde las carreteras se retuercen entre cañones, ascienden hacia las nubes y descienden de nuevo hasta el mar.

Mientras el invierno domina gran parte de Europa, Gran Canaria se siente como una escapatoria escrita en tonos cálidos. Luz suave en la costa. Aire fresco en las montañas. Largos puertos que atraviesan formaciones rocosas ancestrales y tramos silenciosos donde el viento es la única compañía.

Gran Canaria se describe a menudo como un continente en miniatura. Cada pocos kilómetros, el paisaje cambia. De dunas y llanuras casi desérticas en el sur a bosques de pinos en el centro. De acantilados abruptos a embalses tranquilos. Hay pocos lugares que ofrezcan tanta variedad en tan poco espacio. Un sitio donde pasar horas sobre la bicicleta sin pensar en nada más.

Ruta 1: Maspalomas – Ayagüeres Loop

Distancia: 28,7 km
Desnivel positivo: 550 m

Un bucle corto que captura el ritmo del sur de la isla. Desde Maspalomas, la carretera deja atrás las dunas y se adentra suavemente hacia el interior. La pendiente aumenta poco a poco, suficiente para encontrar una cadencia constante, pero lo bastante suave como para dejar que las vistas hablen por sí solas.

El paisaje es seco y abierto. Vegetación baja. Luz cálida. Carreteras tranquilas que serpentean por valles moldeados por el viento y el tiempo. Ayagüeres aparece a mitad de camino, un punto de calma antes de que la ruta fluya de nuevo hacia la costa.
Una salida sencilla. Un bucle perfecto para calentar y comprender el terreno. Una forma de entrar, poco a poco, en los días que vienen.


 

 

Ruta 2: Soria – Pico de las Nieves – San Bartolomé

Distancia: 91,3 km
Desnivel positivo: 2.060 m

Una ruta que revela el corazón de la isla. Al salir de Soria, la carretera asciende con constancia. El aire se vuelve más seco, los colores más oscuros y las vistas más amplias. Cada curva abre una nueva perspectiva del interior de Gran Canaria.

El Pico de las Nieves es el punto culminante. El techo de la isla. Un lugar donde la temperatura baja y el horizonte parece infinito. La cima es silenciosa, casi inmóvil, como si el tiempo se detuviera por encima de las nubes.

El descenso hacia San Bartolomé es puro flujo. Trazadas largas. Luz cambiante. El bosque que se abre nuevamente a la roca expuesta.

Una ruta que se siente completa. Exigente, sí, pero con una recompensa que permanece mucho después de terminar el día.


 

 

Ruta 3: Montaña La Data – Alto de Fataga – Pico de las Nieves Loop

Distancia: 111 km
Desnivel positivo: 2.620 m

Esta es la jornada más completa. La isla en una sola salida. Desde la costa, la carretera asciende hacia Fataga, un puerto tallado en piedra volcánica. La pendiente es constante, el paisaje imponente. Palmeras, acantilados, terrazas y barrancos profundos que caen hacia la sombra.

Más arriba, el aire se enfría. Aparecen los pinos. La carretera se estrecha y el mundo se vuelve más silencioso. El ascenso continúa hacia una llanura, conectando finalmente con las carreteras que llevan nuevamente hacia el Pico de las Nieves.

La vuelta es larga y variada. Tramos rápidos mezclados con secciones técnicas. Un descenso que te lleva a través de distintos climas en el transcurso de una hora. Una ruta para quienes quieren sentir la isla en toda su amplitud. Un recorrido que deja las piernas cansadas y la mente despejada.

 

 

 

La calma del norte

Entre rutas, la isla ofrece placeres sencillos. Uno de ellos es Caracolillo Coffee, en Las Palmas. Un rincón donde el aroma del café recién molido se mezcla con el murmullo suave de la ciudad. Un lugar para bajar el ritmo, tomar algo cálido y recuperar fuerzas antes del siguiente día sobre la bicicleta.

Gran Canaria no es un destino de cumbres extremas ni de estadísticas dramáticas, sino un paisaje de contrastes amables. El aire cálido de la costa da paso a temperaturas más frescas a medida que la carretera asciende, y el terreno cambia poco a poco de valles áridos a pinares de alta montaña.

Estas tres rutas son solo una introducción, pero revelan la esencia del lugar. El ritmo constante de los ascensos. Los descensos largos que se desenrollan hacia el mar. Las carreteras tranquilas y los espacios abiertos entre pueblos. Lo que permanece después de un día pedaleando es una sensación de calma, la impresión de que Gran Canaria es un lugar hecho para el ciclismo invernal, donde el paisaje invita a seguir un poco más, y donde el viaje es tan gratificante como el destino.

Regresar al blog