Detrás de cada colección de Gobik hay mucho más que diseño. Antes de que una prenda llegue a la carretera, diseñadores, patronistas y especialistas en materiales trabajan juntos para transformar una idea en una prenda técnica lista para rodar. Hoy queremos llevarte entre bambalinas para descubrirte cómo nace Glitch Mode, el primer drop de nuestra colección de verano 2026.
El origen: de la idea al concepto visual
Todo comienza con una idea y un concepto que sirva de hilo conductor para la colección. En esta ocasión, el equipo se insipiró en el universo digital y la estética del bitmap, donde las imágenes se construyen a partir de pequeños bloques de color. Esa fragmentación se convierte en una metáfora del movimiento, algo que conecta muy bien con la energía y el ritmo del ciclismo.
A partir de esa idea, el equipo creativo empieza a experimentar con patrones, composiciones y estructuras visuales que puedan trasladarse al tejido y funcionar en movimiento. Pero el proceso creativo no siempre es tan ordenado, así que en nuestro taller hay un diálogo constante entre equipos. Es ese equilibrio entre intuición, prueba y refinamiento lo que da alma a la colección.

Diseño en movimiento y estrategia de color
Una vez definida la identidad visual, pasamos al desarrollo gráfico aplicado. No diseñamos pensando en una prenda plana, sino en un ciclista en plena acción. Las líneas y los bloques de color se distribuyen estratégicamente para generar dinamismo sobre la bicicleta, asegurando que la estética y la figura del corredor se fundan en una sola pieza en movimiento.
La elección de la paleta cromática ha sido clave para el lanzamiento de esta colección. Hemos apostado por una combinación de verdes y tonos vibrantes que conectan con la llegada de la primavera. Son colores que desprenden vitalidad y refuerzan esa idea de transformación constante, dinamismo y movimiento que buscábamos con el concepto Glitch.

La técnica que da vida al diseño
Pero la belleza no es nada sin el rendimiento. Aquí es donde el perfeccionismo técnico de Gobik entra en juego. Una vez definido el universo visual, diseñadores, patronistas y especialistas en materiales trabajan conjuntamente para integrar el diseño en las siluetas existentes o en nuevos desarrollos.
Pero el proceso no se queda en el estudio. Una parte del equipo de desarrollo vive el ciclismo con la misma intensidad que nuestros clientes: entrenan regularmente y compiten con calendarios exigentes. Esa experiencia se convierte en una herramienta clave durante el proceso de desarrollo. Cada prenda se prueba en la carretera y se ajusta a partir de sensaciones reales de uso: cómo respira el tejido en esfuerzo, cómo se comporta el ajuste en largas horas de pedaleo o cómo responden los materiales cuando el ritmo aumenta.
El objetivo es que el concepto visual conviva con las exigencias técnicas del ciclismo. Cada patrón gráfico se adapta cuidadosamente a las diferentes piezas de la prenda para mantener coherencia estética sin comprometer el rendimiento.

El resultado de todo este proceso es lo que finalmente llega a la carretera: prendas que combinan identidad visual, desarrollo técnico y una clara intención creativa.
Glitch Mode abre el verano con una propuesta que traslada el lenguaje digital al ciclismo, demostrando que innovación estética y rendimiento pueden convivir en cada salida.